Entrevista de Lolotónico a Beatriz Giovanna Ramírez

Entrevista de Lolotónico a Beatriz Giovanna Ramírez

Lolotónico: ¿Por qué escribes?

Beatriz Giovanna: No sé con claridad por qué escribo, pero es algo que no quiero ni puedo evitar. Escribir es parte de mi existencia y de lo que soy.

Lolotónico: ¿Para quién fue tu primer verso?

Beatriz Giovanna: Empecé a escribir desde niña creando otros mundos posibles lejos de la realidad que vivía, no porque mi realidad fuera horrible, sino porque la imaginación me llevaba a otros lugares donde mi voz era poderosa y podía expresar todo. Resultó que la escritura me sirvió como refugio, como ejercicio patente de que era una niña que buscaba crear su propio espacio conectado a su niña interior. Siempre oculté lo que escribía. Todos mis escritos los rompía, no tengo absolutamente nada de esa época. Mi primer verso fue mi propia declaración de amor y ese verso construido, durante años, quedó tatuado en mi memoria.

Lolotónico: ¿Eres feliz?

Beatriz Giovanna: Estamos en una época donde la felicidad es un producto de mercado, una condena confusa que te obliga a una impostura. Esa felicidad artificiosa, ni me gusta, ni me hace feliz.
Vivo la felicidad de otra manera. Ser feliz es un acto de rebeldía y una actitud frente a la vida, tenemos todo para echarnos a llorar. Y yo, soy muy rebelde. Me gusta disfrutar la simpleza de la vida, los momentos en los que estoy sola; y en los otros, en los que me rodeo de las personas que amo o de aquellas que aprecio para compartir lo que surge con la naturalidad de la vida y sus rutinas.

Lolotónico: ¿A dónde te gustaría viajar con tus libros?

Beatriz Giovanna: Por fantasear, me gustaría viajar por todo el mundo con mis libros. Iré a donde la suerte me sonría, como lo hice a Bulgaria, con la presentación de mi obra traducida ‘Un montón de espejos rotos’, por la poeta, Violeta Boncheva; a este hermoso país, le debo otra visita. Tengo muchos viajes pendientes con mis libros, uno de ellos, muy cercano a Canarias. Me hace ilusión ir de recitales por Latinoamérica y dar una vuelta entera a España, en Zaragoza, San Sebastián, Barcelona y Madrid, me llaman desde hace tiempo y tengo ganas de ir y sentirlas vivas.

Lolotónico: ¿Qué cambiarías de este Mundo?

Beatriz Giovanna: Cambiaría el patriarcado por un mundo sano, libre de machismo y violencia contra cualquier ser vivo.

Lolotónico: ¿Cómo fueron tus comienzos escribiendo?

Beatriz Giovanna: Creo que sigo en mis inicios, sigo teniendo la misma ilusión de escribir algo grande.

Lolotónico: ¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular?

Beatriz Giovanna: La inspiración no me llegó a través de otros. Escribí con ganas de escribir mejor, con el esfuerzo que solo te lleva a la transpiración del texto, de la obra. Aunque, la lectura es la mayor esperanza, solo leyendo te das cuenta de la grandeza del oficio de escribir.

Lolotónico: ¿Existe un horario propicio para ponerte a escribir o cualquier momento del día es ideal?

Beatriz Giovanna: Me gusta tener un horario para escribir; pero hay textos, poemas y microrrelatos, que surgen en un momento y para eso, solo una regla: escribirlos sin más, con urgencia.

Lolotónico: ¿Qué estás leyendo actualmente?

Beatriz Giovanna: Leo tres géneros sagradamente: poesía, narrativa y ensayo. Tengo rutinas de lectura a diario. Hoy estoy leyendo en poesía, “Las horas muertas” de Antonio Arroyo; de ensayo “Las trampas de la emancipación” de María Caballero Wangüemert; y de narrativa, “Fun Home” de Alison Bechdel.

Lolotónico: Un libro que te haya marcado, o gustado mucho, o al que cada tanto regresas.

Beatriz Giovanna: Siempre regreso a los lugares conocidos, a los libros de poesía que me dejaron sin aliento, hay poetas que me han marcado mucho, siempre releo los libros de Elsa López y Rosario Castellanos.

Lolotónico: Si tuvieras que elegir un personaje de ficción de algún libro o de alguna película para sentarte a conversar un rato, ¿a quién elegirías?

Beatriz Giovanna: Wonder Woman, creo que sería muy divertido.

Lolotónico: ¿En qué lugar de tu casa te gusta escribir?

Beatriz Giovanna: Escribo en mi despacho, aunque antes de dormir, en la comodidad de la cama, siempre me agrada escribir poesía, esa es la suerte de la soltería.

Lolotónico: ¿Cual es el truco para enfrentarse a la hoja en blanco?

Beatriz Giovanna: Escribir la primera palabra.

Lolotónico: Si te sugiriesen escribir un libro con otro/a escritor/a, ¿quién sería?

Beatriz Giovanna: Tengo varias propuestas interesantes, una de ellas saldrá muy pronto, os doy un adelanto, será un poemario visceral con el poeta Fran Picón, sobre el amor y todos sus demonios.

Lolotónico: ¿Qué dedicatoria sueles poner en los libros al firmar?

Beatriz Giovanna: Escribo cosas diferentes, creo que no repito dedicatorias. Escribo lo que siento o intuyo en ese momento, llegan personas que no conoces y sus ojos siempre hablan, de ahí la magia del encuentro con las bienhalladas personas que aman la poesía. Creo que debería escribir en mi próxima dedicatoria «En un mundo plagado de zombis, renace mi esperanza, celebro que leas poesía, ahora con mis versos, me comeré tu cerebro» Sería muy divertido ver su cara. (Risas)

Lolotónico: Si solo pudieras darle un consejo a un escritor que empieza, ¿cuál sería?

Beatriz Giovanna: Sé fuerte. (Risas)

Escribir es un oficio intenso, requiere tu vida, si no estás dispuesta a apostar tu vida, ni lo intentes. La satisfacción sólo se consigue cuando ya no puedes poner una letra más y terminas, para volver a comenzar de nuevo. Escribir no tiene final.

Lolotónico: ¿Qué destacarías de tú último libro y por qué?

Beatriz Giovanna: Mi último libro está lleno de sugerencias eróticas, de provocación y lujuria. Es un libro de poesía femenina sensual y potente, inspirada en un universo donde solo cabe la piel, el deseo y el amor. Se titula “Desnuda junto al mar”, estamos a un paso de su lanzamiento.

Lolotónico: ¿Te consideras una persona sensible?

Beatriz Giovanna: Sí, lo soy, aunque pondría un matiz, terriblemente sensible.

Lolotónico: Dicen que las personas que son sensibles escriben mejor poesía. ¿Es cierto?

Beatriz Giovanna: No lo sé con certeza. Escribir buena poesía requiere técnica, juegos con el lenguaje, ritmo, musicalidad e inteligencia. Creo que la sensibilidad en la poesía, si se le puede llamar así, está en el asombro, ese lugar, en el que podemos plasmar la emoción más profunda, si llega a acariciar, a tocar, o a derrumbar, al que lee el poema, entonces, sí lo hemos conseguido. Lo cierto, es que los poemas tienen diferentes voces y tiempos, algunos recogen la vida de la poeta, otros poemas, no son reflejo, todo lo contrario, es una muestra clara de dominio poético en donde es el poema quien se defiende solo y quien carga su propia identidad e historia desligado de quien escribe.

Lolotónico: ¿Te influyen las criticas negativas?

Beatriz Giovanna: Me gusta escuchar las críticas, presto mucha atención a lo que me dicen con libertad de juicio y con consciencia lingüística y literaria, lo demás que puede rallar a la voluntad de ofensa, no le invierto ni tiempo ni energía. Decía Rainer Maria Rilke,
«Las críticas son cartas al público que ningún autor tiene que abrir ni leer.»

Lolotónico: ¿A quién te gustaría que entrevistáramos, y cuál sería tú pregunta?

Beatriz Giovanna: He mencionado en esta entrevista a una gran variedad de escritores y escritoras, de poetas, que me gustaría leerles en una entrevista. Cualquiera de estas magnificas personas podría responder a esta pregunta: ¿Por qué escribir poesía en un mundo en el que no se lee ni un poema?

Curriculum Artístico:
http://beatrizgiovannaramirez.com/web/bio/

Poemas de Beatriz Giovanna Ramírez

Poemas de Poesía de Alta Traición

La niña de mamá

Mi madre me quería mucho pero teníamos que comer,
así que me dejó sola, bajo llave, en una habitación sin ventanas,
me comía las uñas, soñaba en el parque montando una bicicleta,
no aprendí a montar alguna, pero en mi invención piloteaba hasta aviones de guerra.
Mi madre me compraba libros de segunda e innumerables cuentos.
Me hablaba de los peligros de ser bonita en la ciudad.
Lloraba sola de mi suerte, reía escondida en mi cuarto húmedo.
Sentía mi cielo nublado y frío.
Me sentía pequeña e indefensa, pero llegaba la hora de la venganza:
Era pirata y cortaba las cabezas de los hombres con saco.
Era la niña de mamá que con pistolas y espadas defendía ser niña.

Quien escribe

no es mujer ni hombre,
es Poeta.

Yo,
vengo a trastornar al orden,
a destronar el punto de vista,
a cambiar el sentido
y la sentencia.

Yo,
existo en este poema.
Existo en lo incuestionable,
en la forma criticada.
Deconstruyo las categorías.

Toda la historia debe ser reescrita.

La poesía combate
los conceptos.

Residuos

La mejor conversación
fue aquella que nunca tuvimos.
Dirán que fuimos dos tontos,
dejamos escapar al amor
de entre los labios.
En esta orilla del mundo,
no sirve arrepentirse
de una estación muerta.
Se destejen las mantas que nos cubren
en otros lechos.
Las noches se consumen entre las manos
que no se tocan.
Quedan los residuos
de un amor gastado
que siempre estuvo a punto
de sobrevivir.
Así nos resignamos.
Todo pasa hasta el amor.
Entre saltos de cordura me repongo.
Nadie sabe que abandoné el tren
en plena marcha.
Iba contigo a ninguna parte,
busqué en la cartografía
la posibilidad de seguir mi propia ruta.
Ahora estamos mirándonos
en medio de este espectáculo
aburrido llamado tiempo.
Así nos dejamos para seguir siendo.

El dolor de la belleza

¿Será que del dolor surge la belleza?
Esta pierna embadurnada
con cera, se pegan los días
como una larga condena.
Olvido el dolor de los tirones,
retiro la mala hierba de mi campo.
Me baño con aceites y lociones
en rituales silenciosos.
Odio la raíz visible,
estos días cansados
con hambre y frio.
Esbelta con mis zapatos altos
voy recorriendo la escena.
Tengo los ojos entrenados:
encuentro cada vez más defectos.

Poemas ‘Antes de entrar en el bosque’

MIRADA ESFÉRICA

Cerca está la mirada de la tierra.
Asomada en su paciencia,
cuenta los minutos
en los que se extinguen
los bosques y la fauna.
En su singular mirada esférica
hay pasados verdes
y sueños de agua dulce.
Cerca están sus ojos junto
a los lejanos días de campo
de Juan Ramón y Machado.
Larga la sombra tan caliente,
llena de frío en la arena somnolienta.
Cerca está la mirada de la tierra,
triste y hermosa, soñadora etérea,
colgada de su paciencia.

CORAZÓN ABIERTO

¿Hay alguna canción
que me permita sonreír?
Sí, abre el corazón y escucha.
Dejo el trozo de pan sobre la mesa
y atravieso colinas efímeras y verdes,
llego hasta la orilla fresca de un río
que no se resigna a desaparecer.
Dime, ¿por qué el corazón no se abre?
De nada sirve el hacha, ni los cortes
ni las heridas del árbol producen fruto.
La rabia triste, bruma de los días,
en lo más profundo lloré con el pelo suelto.
Abrir el corazón y los pájaros imposibles
sobre los folios en los que escribo
y dejar de respirar para que las palabras
puedan ser exhaladas.
Abro el corazón o me destruyo,
Oh, yo, en la infancia, cuidando la seda,
sembrando luces y verdades,
y mientras las hojas caían como los besos de la madre.
Revertir el latido del desvalido sueño de la tristeza
y pintarlo de colores felices para que, por fin,
pueda tener una sonrisa y escuchar a mi corazón abierto.

LA VOZ DEL CAMPO

Dejamos que los perros ladraran
seguimos con nuestra mirada
el atardecer de invierno.
Sentados en el mismo banco,
vimos las copas de los árboles
y escuchamos rugir el viento.
Somos dos en el campo,
dos que se visten con humo
y yerba del suelo.
Dos que han caminado por España
y han contado los garbanzos.
Dos que se acarician en las lunas
y en los montes callados donde pace el ganado.
Dejamos que los perros ladraran
para escuchar mejor, ambos, la voz del campo.

GALAXIAS, micropoemario ASTROS CON CUERPO

NOTA DEL TRAPECISTA

A veces te sientes desgraciado, triste y aburrido;
pero, también simpático e importante,
en lo alto de la cúpula del gran circo.
En tu sexo, no tu sexo, encontré lo que no había vivido.
Del trapecio malicioso que subí, en lo alto,
gritaba (y escribí) tu nombre, como se sabe:
nadie me escuchó (pocos lo verán).
¿Quién sabe del dolor de mis vértebras cuando estoy en el suelo?
Desde allí, arriba, permanecí de día y noche en el trapecio;
en cámara lenta vi cómo se evaporaban las ilusiones, las mías.
Muerdo mi tristeza para seguir en lo alto.

LA VIDA EN SORBOS

Se escurren las horas entre ficciones emocionales.
Me detuve en el minuto sesenta y nueve,
congelé la imagen de los amantes
y me quedé inmóvil en la añoranza.
Cuántas veces, hoy como ayer, me tomo la vida en pausa.

EL TRÉBOL DE LA NIÑA

Casualidad es el momento que llega
para guardarse como un trébol.
Tenía un trébol entre sus dedos que contenía una galaxia.
Tenía estrellas, nubes guardadas en su bolsillo.
Una rayuela pintada con soles y un poco de arcilla blanca.
Esa noche la niña se metió en la cama;
la Muerte se la llevó dormida,
mientras soñaba feliz con una larga vida.

Otros poemas publicados
Selfie como Danza de H. Matisse

Hija del movimiento del ritmo que da la vida,
del canto que arrulla a los niños en las noches de tormenta.
Soy la que alza la voz ante la noche que le ciñe.
La luz se expande sin miedo.

Ésta es la época en la que el árbol llena los labios con flores.
Besos son la caricia más pura
que rehacen los rostros que tuve en mi vientre.

En la casa, las paredes están llenas de hilos y armonía,
combato la pobreza con arroz, lentejas y trozos de pan.
Urdo en el calor de mis manos sus ropas.

En éste reír arde la fuerza secreta de la vida
y nutro el centro de mi propia sangre
golpeada
intensamente
con el corazón que todo le incumbe
y lo transforma en acción y pertenencia.

Llevo muchos siglos despertando.
Los ojos abiertos,
las manos abiertas,
el cuerpo danzando al ritmo del tambor.

Todo está en movimiento.

El mundo se ensancha y yo lo habito.

Ha venido el hombre que ama
mi espíritu libre,
me deja soñar mis propios sueños,
con toda la fuerza en la suavidad
de su cuerpo
baila y me uno a él.

Hija del movimiento del ritmo que da la vida,
soy la que está cantando al amor
la que canta con un alfabeto de luz
canciones para una existencia rotunda.

LAS BANDERAS

El pueblo lloraba sangre por la boca,
por la nariz y por todo eso a lo que le llaman orificios.
Las madres recogieron
en trozos a sus niños,
era una obra perfecta y carnicera.
Aquí hay una pierna, allí media cabeza,
¿dónde cayó su tronco?
Los bombardeos eran continuos
nadie apostaba por
la PAZ, la PAZ
era una palabra ajena y escurridiza.
¿Quién podría pillarla y traerla para siempre?
El pueblo con un pie en la tumba,
creía en las banderas,
las estiraban oscuras y temerarias,
colgadas, respiraban como trapos.

Beatriz Giovanna Ramírez

Libros y portadas, en mi web.
Beatriz Giovanna Ramírez

www.beatrizgiovannaramirez.com

Selfie como Danza de H. Matisse

Hija del movimiento del ritmo que da la vida,
del canto que arrulla a los niños en las noches de tormenta.
Soy la que alza la voz ante la noche que le ciñe.
La luz se expande sin miedo.

Ésta es la época en la que el árbol llena los labios con flores.
Besos son la caricia más pura
que rehacen los rostros que tuve en mi vientre.

En la casa, las paredes están llenas de hilos y armonía,
combato la pobreza con arroz, lentejas y trozos de pan.
Urdo en el calor de mis manos sus ropas.

En éste reír arde la fuerza secreta de la vida
y nutro el centro de mi propia sangre
golpeada
intensamente
con el corazón que todo le incumbe
y lo transforma en acción y pertenencia.

Llevo muchos siglos despertando.
Los ojos abiertos,
las manos abiertas,
el cuerpo danzando al ritmo del tambor.

Todo está en movimiento.

El mundo se ensancha y yo lo habito.

Ha venido el hombre que ama
mi espíritu libre,
me deja soñar mis propios sueños,
con toda la fuerza en la suavidad
de su cuerpo
baila y me uno a él.

Hija del movimiento del ritmo que da la vida,
soy la que está cantando al amor
la que canta con un alfabeto de luz
canciones para una existencia rotunda.



LAS BANDERAS



El pueblo lloraba sangre por la boca,
por la nariz y por todo eso a lo que le llaman orificios.
Las madres recogieron
en trozos a sus niños,
era una obra perfecta y carnicera.
Aquí hay una pierna, allí media cabeza,
¿dónde cayó su tronco?
Los bombardeos eran continuos
nadie apostaba por
la PAZ, la PAZ 
era una palabra ajena y escurridiza.
¿Quién podría pillarla y traerla para siempre?
El pueblo con un pie en la tumba,
creía en las banderas,
las estiraban oscuras y temerarias,
colgadas, respiraban como trapos.


Beatriz Giovanna Ramírez




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Un comentario sobre “Entrevista de Lolotónico a Beatriz Giovanna Ramírez”

  1. Conozco a Beatriz..hace 10 años coincidimos..en un Homenaje internacional a Miguel Hernández.me gusto su palabra .franca y honesta.en su poesía..su fraternal latinoamericano…..con un buen nivel técnico…creo que llena las expectativas..de una gran escritora..sobre todo solidaria…y magnífica madre..me honra..su amistad.

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