LA NOCHE, EL BOSQUE Y EL AMOR

LA NOCHE, EL BOSQUE Y EL AMOR

 

Un 14 de febrero de un invierno cualquiera, Mario decide por fin darle una sorpresa a su chica en esa fecha tan especial para ella y tan comercial para él, pero Mario quiere a Becca, y ya se sabe, mujer feliz, hombre amorosamente satisfecho.
A eso de las 21:00h de la noche Mario conduce mientras ella sube dos puntos la calefacción , están a -5 grados y se puede ver los pequeños copos de nieve mientras suben el puerto de los leones, Atila, su mastín de 3 años y unos 70kg mira por la ventana siguiendo con sus ojos de mirada entristecida los dibujos caídos en el cristal, Becca va feliz observando la oscura naturaleza mientras Mario empieza a ponerse nervioso y su respiración cada vez es más fuerte, Becca le mira mientras pasa su mano por la nuca y le sonríe para tranquilizarle.
– Nos hemos perdido Becca y el gps se ha vuelto loco
Becca le mira mostrándole los dientes en señal de felicidad diciendo.
-Amor.. no pasa nada.. Ya lo encontraremos.
-Claro Becca vamos a 40 y cogiendo muchas curvas (mientras la mira) tú sonríe que a lo mejor el gps se pone de buen humor y se redirige (dice mosqueado Mario)

La noche cada vez más oscura, la carretera apenas se ve, una ráfaga de copos de nieve invade la luna del coche y los ladridos de Atila aumentan la tensión, Mario se asusta y tira del freno de mano, baja del coche con una pequeña linterna cogida de la guantera, alumbrando la carretera, da unos 10 pasos y Becca desde dentro del coche muy nerviosa le grita diciendo.
-Sube, sube, corre, corre, hay algo al fondo.
Mario se gira, se le cae la linterna, el algo cada vez está más cerca, se agacha coge la luz en movimiento y corre hacía el coche cerrando los pestillos, Atila ladra y ladra, ese algo se difumina entre las oscuras y sombreadas montañas, Becca mirando el rastro y con la mano palpando busca el móvil para llamar al 112, pero no hay cobertura.
Atila ¡! Cállate.. dice Mario tembloroso.
El aire caliente del interior comienza a enfriarse, Becca se enciende un cigarro para entrar en calor, la música de la radio se distorsiona, las luces delanteras del coche tintinean, Mario intenta arrancar y en un momento, todo se oscurece.
Becca siente un roce en su mano y grita.
-¿Qué es eso?
-Ahhh, no me asustes, es mi mano buscando la tuya , dice Mario
Un silencio aterrador invade el coche, minutos después y el soplar del movimiento de hojas deciden bajar del coche.
Los tres caminan… la pequeña luz de la linterna alumbra la estrecha carretera cubierta de nieve, van en silencio mirando a todos lados hasta que Becca dice:
-No me lo puedo creer!! Nos hemos quedado sin batería? No , si para una vez que me das una sorpresa.. parece que lo has hecho a propósito!!
– Claro, quería quedarme en medio de la nada, no me calientes Becca, no me calientes.
– ¿ Y Atila? Pregunta Becca buscando con la mirada
-Atila, Atila!! Gritan los dos a la vez .
El eco de un aullido resuenan en los oídos de la pareja , Mario alumbra con la linterna a todos lados, pero sólo ve formas extrañas provocadas por las sombras, hasta que montaña arriba ven las huellas marcadas en la nieve de lo que parece ser de su perro, deciden seguir esas marcas, Becca se queja del frío en sus píes , la nieve les cubre hasta los tobillos, el caminar por el manto blanco les agota, los aullidos cada vez están más cerca, Mario y Becca continúan llamando a Atila, parece que han recorrido como 2km , Mario gira la cabeza atrás para ver su recorrido, todavía ve la densa nieve y el cemento cubierto por la nieve, suspira.. y tropieza agarrando a Becca del brazo cayendo los dos en la nieve.
No veo nada . Dice Mario
Y la linterna!! Dónde está? Grita Becca
Mario rasca con la mano la nieve hasta que choca con algo, la luz aparece señalando el camino acompañado de un color rojo, los dos siguen el rastro de lo que parece sangre, unos metros más a lo lejos observan a Atila tumbado en el frío hielo en medio de un charco de sangre, la pareja se apresura a acercarse, a un metro de él hay cuatro lobos agazapados en posición de defensa, Mario y Becca se asustan y retroceden poco a poco viendo a su derecha un poco retirado lo que parece una luz anaranjada del porche de una cabaña, se miran sonriendo con cara de estamos salvados y corren hacía el porche.
Mario retiene la mano de Becca en seco.
Quieta!! le susurra, amor ni te muevas
Se ve una sombra oscura difuminada sin movimiento en el segundo escalón del porche, se oye un clak.. lo que parece la recarga de una escopeta acompañado de los aullidos de los lobos.
Mirando a un lado y al otro veíamos sus melenas acercándose y el brillo de sus colmillos, el pavor que sentíamos , nos paralizó quedando in-situ.
Noté el temblor de Mario en mi cuerpo, uno de los lobos arrancó a correr rozando mi pierna y los otros seguían la orden del primero, estaban en manada rodeando el porche, el hombre oscuro dispara a las nubes, Mario y yo nos agachamos cubriendo nuestras cabezas, los lobos comienzan a ladrar y el misterioso hombre se esconde detrás de su puerta de madera.
Para Atila es tarde, solloza desangrándose tras una bala en el pecho

Dedicado a las personas que desprecian la maravilla que les rodea, mira y observa, encuentra las señales, los árboles te guían , los animales te protegen.

Niega al inteligente y confía en la luz.

Photo by Simon Migaj on Unsplash

Sólo Palmira

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