Abeja

Abeja

 

Estaba balbuceando en el charco, la cogí con cuidado para no hacerla más mal y la coloqué en una hoja seca, para que se secará al sol. Desde ese momento, la abeja se enamoró de mí y a todos los sitios donde iba me acompañaba. También avisa de peligros futuros y amores imposibles. Maya, es el nombre, que le puse, por la de los dibujos animados. Tenía mucha psicología y pronto nos llegamos a coger cariño. Por la mañana le preparaba gotas de agua con jalea real usaba una jeringuilla, para ello y se las colocaba en pétalos de rosa al lado de la ventana. Maya me regala sus remolinos alrededor de mi cabeza y así cada día…–––––¡SALVEMOS A LAS ABEJAS!

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Manuel Barranco Roda

 

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