Diario de un poeta. Día 33 de 365

Días violetas

 

La nada

se apodera de mis sentimientos

creando un vacío en mi alma,

regalándome silencios,

que lo dicen todo.

La soledad

tiñe de violeta los días,

ya no tienen sentido,

sólo es un transcurrir de tiempo muerto;

la nada es la principal protagonista.

Las sonrisas quedaron atrás

cómo mi idea de lo que era el amor.

 

¿El amor no era darlo todo,

sin recibir nada a cambio,

únicamente más amor?

 

Mas la nada enseño a la soledad

como engañar al amor.

dándole pretextos sin contextos,

lanzándole preguntas con doble respuestas.

La nada consigue que los sueños

despierten, y terminen para siempre.

 

El amor es tan sencillo…

es sólo compartir los sueños, e ilusiones.

 

La maldita soledad respira de la nada,

para hacerse más fuerte a nuestro lado,

y robarnos la única manera de tocar la felicidad:  amando

 

Manuel Barranco Roda

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