UN MUNDO VERDE Y EN PAZ

UN MUNDO VERDE Y EN PAZ

 

La verdad, llevaba mucho tiempo sin coger el coche y se me olvidó cerrar una ventana del todo. Miré atrás y había un charco y algo verde en la tapicería del asiento. Bueno, no le di mucha importancia, tenía prisa, la verdad. Arranqué y fui a Villanueva de la Cañada a comprar algo de comer y unas cosas que me había encargado Yolanda de la farmacia, en 25-minutos cerraban y no quería llevarme otra bronca. Tiene una forma de gritar, que me despeina; y un sonido de voz que estalla cristales, pero la quiero. Sí, es la mujer de mi vida. Por eso decidí parar por esa gasolinera a comprar flores, unas margaritas, que le gustan. Deje el coche en la parte de atrás y fui hacía la tienda jugueteando con las llaves del coche, pasándomelas de mano a mano por delante y detrás de la cintura, cada vez más rápido. En una de esas, se me cayeron las llaves al suelo y al agacharme miré hacía mi coche y ví algo, que se movía en el interior. Me acerqué a mirar y ví que dentro había dos Ardillas copulando en los asientos de atrás y, además, de forma ostentosa y con griterío. Al principio, me dio un poco de rabia. Pero…  ¿qué le vamos hacer? Pensé. Fui a comprar mis flores y deje a las ardillas terninar. Hay cosas que no se pueden controlar, la naturaleza.

¿A quién no le pasado alguna vez, aquí te pillo, y pitillo?

 

Photo by Chris Lawton on Unsplash

Manuel Barranco Roda

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