Árboles amados

Árboles amados

Me muero, no pasa nada, todo muere al final…  Mi Madre siempre ha tenido un trato especial con las flores, y las flores con ella, ¡se quieren! Y en su caminar por el bosque grande y verde de ojos azules, nos dio la vida entre olores a jaras, y a romero. Su paseo era entre amapolas y ramas rotas, que saltaba como niña, que la lleva el viento. Se paraba hablar con los pensamientos y las margaritas del camino, que todavía no era camino. Aún era bosque de Árboles amados, donde escalar y desde su copa mirar el cielo azul y soñar con un futuro. Mas el futuro se convirtió en realidad, y no era de Árboles… Todo es gris, y sin tiempo y sin vida, con la mentira en nuestra mirada. Sueño con mi Madre, que le canta a sus flores y dibuja mi alma entre los pinares del mañana. Me muero, no pasa nada, todo muere al final…

 

Manuel Barranco Roda

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