BUENAS SOY MIGUEL Y TENGO 10 AÑOS

BUENAS SOY MIGUEL Y TENGO 10 AÑOS… Mi familia es pobre, muy pobre, requeté pobre, tanto que, tenemos seis gallinas y entre ellas ni se hablan, entre todas ponen un huevo, pero que huevo. Como no tenemos agua potable, mi pobre Madre lo escalfa con lágrimas, es la comida para todos, ¡como llora la pobre!, pero nunca le faltan pañuelos, la pobre utiliza sus propias lágrimas para lavarnos… somos pobres, pero limpios. Eso sí, mi familia es trabajadora a tope. Mi Padre trabaja de parquímetro móvil y mi Madre trabaja en el metro vendiendo pañuelos, mi hermano mayor trabaja encontrando carteras. Las encuentra y las echa al buzón de correos, una y otra vez, es muy bueno en su trabajo. En casa También tenemos un señor de verde, no sabemos quién es, pasaba por allí y se quedó.  Le llamamos EL INCREÍBLE HULK, no trabaja en nada, pero como va de verde esperanza da alegría en Navidad, como no tenemos árbol con bolas, porque somos pobres. Después esta mi hermano pequeño íbamos a ser gemelos, pero el muy envidioso se esperó otros seis meses para nacer y seguir comiendo de la sopa boba y para ser el centro de las miraditas. Yo en cambio cogí el timón y decidí nacer a los nueve meses y un día, para ayudar en casa. Me acuerdo perfectamente, nací y llore y llore y llore. Mi Madre decía: – ¡Este niño tiene hambre!, ¡Este niño tiene hambre!, ¡Este niño tiene hambre! Y llore, y llore, hasta que un vecino arrojo un pollo, otro unas albóndigas, otra panceta. Así que, esa noche cenamos y todo. Me acuerdo perfectamente que nací en una mañana de verano del 31 de diciembre, me hacía tanta ilusión ver las campanadas con el hombre de verde. En mi casa tomamos las campanadas con los restos de comida del día anterior. Una alita de pollo, media aceituna, un trozo de pizza, pan duro. No es fácil reunir doce cosas en la casa del pobre, pero se intenta. Me cuenta mi Madre, que una vez en una noche vieja, Un rico les dio una bolsa con comida y en esta había dos latas caducadas de uvas sin hueso, ya se sabe estos ricos lo desaprovechan todo. Pues en esa noche vieja a mis padres les cambio la suerte porque no durmieron más a la intemperie encontraron el viejo puente donde dormimos ahora. A Miguel, le encontró el policía puesto de pegamento, esta historia se la conto a una enfermera de asuntos sociales.

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