El Renegado

El Renegado

Nele se cortó al afeitarse. Cogió un trozo de papel de periódico para pegárselo en la herida, desde que toma sintrom tiene que tener cuidado con estás cosas. Al coger el periódico vio una pequeña noticia subrayada a lápiz
-INDIOS KUNA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO-
Tiró el periódico al cesto de la ropa sucia, entre gayumbos, calcetines y otras prendas, olvidadas allí. Y gritó desesperado -A LA MIERDA EL MUNDO-
Se fue a la cocina a por una litrona y un vaso, no muy limpió, del fregadero. Le daba igual, a estas alturas de su vida ya se había rendido. Se fue al porche a beberse la cerveza, mientras se fumaba un periquito. En el lado izquierdo de la escalera había una montaña de botellas vacías; de whisky, de cachaza, litronas, botellas de vino de una vida desesperanza aguada en el alcohol. En frete suya estaban los contendores de basura repletos. Y un par de gatos callejeros comiendo restos de comida de una bolsa amarilla. El olor ya era parte de todo y pasaba inadvertido para Nele. Ya por si, él pensaba, que su mundo era una mierda en todos los sentidos de la palabra y ese olor era parte de su existencia. Se terminó la cerveza y tiro la botella a la montaña, destrozándose, mientras se levantaba para ir a por otra cerveza se le acercó un señor misterioso y le increpo:
– ¡Como has cambiado Nele!

Nele sorprendido le pregunta: – ¿Qué haces aquí Duiren?

– Nele, me acuerdo, que de pequeño que eras un gran nadador y aguantabas mucho rato buceando, era increíble verte.-

– ¿Qué haces aquí Duiren?

– NO VAS INVITAR A ESTE VIEJO A BEBER CHUCULA

– Tengo solo cerveza, ¿te vale? Digo resignado, mientras entraban los dos en la casa.

– Nele tu pueblo necesita tu Niga, tu energía. Sabes que eres un chaman y puedes adivinar a través del contacto con los espíritus y curar.

– ¿Curar? Duiren, si ni siquiera se vivir mi vida.

– La mentira y soledad está dentro de esta sociedad, te tienes que rencontrar con la naturaleza y hablar a todos los seres humanos para que pongan freno a estos factores que están cambiando el clima. A ti te escucharán.

– ¿Por qué? Duiren

– Porque si no nuestro pueblo se extinguirá junto a la Tierra.

– Duiren, yo no quiero saber nada de mi pueblo.

Sin mediar más palabras Duiren le dio un golpe seco en el corazón, vaciando toda su energía. Nele murió al rato de una parada cardiaca.

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Manuel Barranco Roda

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