La Cueva

La Cueva

Todos tenemos la sensación de haber soñado alguna vez con estar dentro de una cueva. Creo, que eso se debe, a nuestros recónditos antepasados neardentales, esos genes caprichosos, que no quieren desaparecer de nuestra humanidad, esa puntilla de nuestra creación. Es lo que nos hace ser buenas personas, lo que nos hace buscar aventuras en nuestra rutina diaria. Eso salvaje, que nos queda, no tiene porque ser malo. En la sociedad actual necesitamos las cuevas, ese lugar secreto donde estar y ser nosotros mismos. Una cueva puede ser «La Amistad». Un bello paisaje donde compartir con unos poco esa parte nuestra, que está sin explorar. Y los amigos van descubriendo esos rincones de tu personalidad, e inclusive tú mismo según la edad. Otra cueva es «El Amor». Pequeña y romántica. Un poco húmeda, donde los sueños flotan y chocan con otros sueños, que a veces se convierten en realidades. Lo malo de esta cueva es que a veces se derrumba y te quedás encerrado en ella. Otra Cueva es «El Trabajo». Grande y dinámica, con toboganes donde tirarse, te llevan a otros toboganes y corres y buscas y sigues y sigues por esta sociedad hecha a la carrera. Gracias a Dios algunos de estos toboganes te llevan a otra cueva «La Familia» donde normalmente siempre tenemos alguien que nos cuida… y eres libre. Lo malo de estas últimas, es que, se van quedando vacías llena de soledades y fotografías de otras cuevas felices. La Sociedad en sí, es una cueva abierta al cielo, abarrotada de sueños donde nadie se conoce. Por eso nos revelamos a lo impuesto, por nuestros genes salvajes, aunque sea en sueños.

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Manuel Barranco Roda

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