Mi estimada Violeta…

Mi estimada Violeta…

Mi estimada Violeta: -Ahora que ya perdí el miedo a la vida te tengo que hacer llegar mis verdaderos sentimientos hacia tu persona, podrás comprobar que no es mi mala letra, la que lees, sino la barroca letra de mi Gorrión. Por desgracia estoy yerto en la cama, esperando lo peor. Débilmente puedo susurrar las palabras a mi Gorrión, pero él me las transcribe al papel fonema a fonema, sentimiento a sentimiento dando cabida a estos cuatro párrafos de amor. Violeta te conocí en primavera por un tropiezo del destino, paseando por el Retiro, despistado de mí choque contigo, todos tus libros fueron al suelo. Con mi torpeza habitual me agache ayudarte a recogerlos con tan mala suerte que nuestras cabezas chocaron. Fue un coscorrón de amor, por lo menos, para mí, fue la forma que nos presentó Cupido. Por mi torpeza te sugerí invitarte a un café, que para mi alegría me lo aceptaste sin miedo. Con ese café te empecé a conocer, respiré de tus sueños bocanadas de aire fresco y me enamoré de esos ojos que brillaban de libertad. Pasaron los días, pasaron los años, mas tonto de mí no te dije -¡TE AMO!- Por mi cobardía, solo me acercaba a ti, para seguir soñando y poder tocar tus sueños ya que los míos eran vanos. La muerte me hace ser valiente, por eso le susurro al gorrión, que te quiero, para intentar poder tener un último sueño, a lo mejor será eterno, mas tu vivirás en el, por lo que yo en ese sueño permaneceré vivo,pero no con más miedo. Te diré mil veces, que te quiero y te soplaré en el cuello, tu cuerpo será mi fortaleza, tus ojos el sol y la luna, tus palabras serán canciones y tus besos serán eternos como este sueño. En vida perdí el tiempo por miedo de oír de tus labios un ¡NO! Ya con nada que temer te repito que, ¡TE QUIERO! Si ahora con esta carta recibo ese ¡SÍ! Te tengo que pedir perdón por lo cobarde que fui, pero gracias. Porque gracias a ti tengo la oportunidad de un último sueño, que no es otro que compartir contigo Violeta un instante de amor, que será perdurable al tiempo. Por desgracia los cuerpos se marchitan y mueren, mas siempre quedará esa energía inagotable del amor, mi alma te esperará en algún lugar donde nos podremos fusionar, porque el amor es lo que mueve el mundo y es lo que hace que los niños sean hombres y los viejos, niños. Me gustaría poder envejecer a tu lado, en ese jardín debajo de nuestro árbol, pero lo siento Violeta no me dejan, la nada me quiere llevar lejos, no podía irme sin despedirme. Solo quiero que recuerdes ese coscorrón de amor, ese primer café, esos momentos únicos, que hemos pasado juntos, siempre has estado en los momentos difíciles, dándome esos trucos de vida que te enseño tu abuela. Siempre has tenido una sonrisa, para mí o me dabas uno de tus pellizcos finos, para que de vez en cuando pudiera tocar la realidad. Tú ya sabías que te amaba, aunque no te hubiera dicho nada, te lo chivaron mis ojos. Ahora ya es tarde para hablar, mas no lo es para amarte, ya que siempre lo he hecho. Violeta te quiero por siempre y para siempre eternamente tuyo, Lolotónico. Posdata: -A, por cierto Violeta, dale las gracias al Gorrión cuando no esté, por ser como es. Y le dices esto: -La amistad palabra infinita que no se puede exigir, solo se puede dar. Porque él, me dio toda su amistad.

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Manuel Barranco Roda

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