Primer desayuno

Primer desayuno

 

14 de Julio 2010

 

Me acuerdo de ese día de julio, por ese calor desesperante. Por lo que tenía la ventana de la cocina abierta, intentado rescatar cualquier aire fresco que pasará por allí. Entro una corriente de aire y se cerró la puerta de la cocina. Yo como si nada me puse un vaso grande leche bien fría, para desayunar con unos picatostes del pan de Zamora, que me habían regalado. ¿Cómo no? Apareció Sinrabo en la ventana, a espiarme. Pero, ¡está vez estaba abierta! Procure no asustarle, y ni que se diera cuenta que le miró, no le gusta. ¡Él, es el espía! ¡No yo! Cogí su plato, el de comida, le eche leche y unos trozos de mi pan. Se lo puse en cima de la encimera. Yo, me senté a esperar, bueno a desayunar.

Sinrabo mira para atrás, mira a la izquierda, a la derecha, mira el plato de la comida, me mira a mí. Decide entrar a desayunar, cómo siempre tenía, puesto el CD de Mónica Naranjo. Era gracioso verle, de vez en cuando dejaba de comer y maullaba al compás de la música. Les gusta el temple de su voz a los oídos de los gatos. Yo mientras tanto me puse a recoger y a barrer un poco, a guardar la leche en la nevera. En una de esas, que me di la vuelta ya no estaba. Sinrabo era un gato libre y se fue a su campo a correr.

Bueno, esta fue la primera vez que desayune con alguien en mi casa… Un gato. Después vinieron más… Más días, más desayunos, otras historias.

Manuel Barranco Roda

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